ÉRAMOS

Éramos golondrinas en nuestro primer vuelo, tanteándo el poder de nuestras niñas alas. Fuimos como amantes de sol, volcán y lava, volamos de pasiones en la expansión del cielo.

Éramos sol de noche, golondrinas del aire
al horizonte oscuro cubríamos de estrellas.
Éramos el amor en su forma más bella
cuidados y pasiones en su total entrega.

¡Éramos!… ya no somos impetuoso anhelo
mas el sol continúa brillando en las miradas.
Nuestro hogar hecho de nubes en el cielo
tiene tonos de la luz de una alborada

El pañuelo

Yo fui el más pequeño
lucero en tu cielo
imperceptible lumbre 
luciérnaga sin vuelo
sequía de fontana 
aridez de un riachuelo
reducida pasión 
minúsculo anhelo.

Sumergido en las aguas 
de profundas fantasías 
te fuiste navegando 
a una extraña bahía.
Yo me quedé en el puerto 
agitando tu pañuelo
y en la brisa del adiós 
lo anudé a mi largo pelo.

Pequeña como fui 
a tus grandes anhelos
no hallaste en tus noches
ningún otro lucero 
ningún sendero cierto, 
ni la voz de un te quiero
ni abrigo, ni hogar
ni en tu pasión consuelo.

Hoy, que te encuentras solo
que ya, yo, te he olvidado 
que cuando pienso en ti 
apenas me conduelo
tu llevas mi recuerdo 
en tu alma atesorado 
y yo algunas veces…
contemplo tu pañuelo.

MUJER AVE

Peregrina en soledades

y experta en el silencio

mi sendero nunca fue terso.

Atardeceres en llanto

y auroras de esperanzas

me obligaron a que volviera

de regreso al comienzo.

Antes de final

redacto el epilogo

con el que me despido

de mi misma.

Soy deseo y reflexión cubierta de energía cósmica.

¡Y renazco!

Mujer ave, mujer voz, mujer que vive.

Tierra labrada, cielo libre

belleza de sol poniente.

Al contemplar la imponente exclusividad de mi esencia

adorno de encajes y rosas el verdor de mi esperanza…

¡Abro mis ojos y soy, la evolución consciente de mi vida!

Espiga al cielo

Cuando siento que estas en mi cuerpo

como espiga creciendo hacia el cielo

mis aguas se vuelven de mares

que humedecen su árido suelo

Y se abren a la boca del río

que golpea la maleza y la arena.

El recurrente vaivén de las olas

enardecen mi cuerpo sirena…

Y desmayo, convirtiéndome en bruma

en marullos de mar, blanca espuma.

Del río al mar, del mar al cielo

pasiones de flor y de yerbas.

Pasiones de flor y de yerba