“Besos de Amapola”


Quise robar la luz de las estrellas
para explorar contigo en otros cielos
y atesorar el más mínimo momento
al dejar que tus dedos lentamente
caminen por las sendas de mi cuerpo
llevándolo a la vía nebulosa
que comprende este cósmico deseo.

Y tomé prestado del tálamo de tus sueños
para crear quimeras endulzadas
y entre mis sueños, ensueños del sendero
que tus labios toman
al llenar de caricias y ternuras
el deseo salvaje de mi piel desnuda.

Me apropié de la noche para admirar tu luna
te acaricié con ansías de pétalos ternura
y me rendí a tu mar para saciar tus olas
y en tu fragancia de hombre
mis besos de amapola.


Vida desierto

VIDA DESIERTO

Allí estaba, plantada

en aquel valle
que más que valle

era una vida desierto
árida, cuarteada, inhóspita y silenciosa…

intentando restaurar

la piel seca que estaba adherida

a mis huesos.

¡Pude entonces percibir

que ya hacía algún tiempo,

había muerto!

Mis obstinadas raíces

se enterraron más profundo,

al coincidir con mi esencia

reverdeció un nuevo mundo.

¡Entonces hayé eternidades

al expropiar mi dolencia!

El río que nutre la vida

arrasó todas mis guerras

y reverdecieron mis ojos

en el vientre de la tierra.

Reverdecieron mis ojos en el vientre de la tierra.

AVE NOCTURNA

He perdido mis sueños

y mi voz se ha hecho llanto. Como ave nocturna, mi vuelo es conjunto de días abandonados por la luz de la aurora y de párpados que cansados de llorar ya no lloran.

Perdida va mi risa por la ciudad del lamento y mi sed bebe el agua en ríos agotados. Soy cenizas mezclada en la tierra labrada, haciendo un nido albergue en un reino lejano.

¡¡¡Oh amor no esperes más!!! Ven, rescata mi vida. Ha caído sobre mi un castillo en escombros. Déjame amar tu abrazo y en el mismo entusiasmo, ayúdame a descargar el peso de mis hombros.

Déjame lactar de nuevo en tu pecho de niña y venceremos por siempre la razón de la angustia.

Leah del Marr

Ha caído sobre mi un castillo en escombros.

BESO

Te entrego mi vida en un solo beso

alas que me elevan, muerte que no siento

sucumbo en mis ansias y pierdo el aliento

cuando tú me abrazas y me das un beso. 

Mi vida se esfuma como en un suspiro

cuando te deseo y no estás conmigo

mas cuando regresas,  de tus labios presa

desmayo de nuevo cuando tu me besas. 

Si mi vida tienes atada a tu boca

no son tus palabras las que me provocan

es el dulce néctar que no tiene agravios

en ese besar que tienen tus labios.

 

¡Que no soy paloma!

Me busco éste día que de soles brilla
soy nubes de algodón y de arcilla
soy un conjunto de melodías rotas
lluvia que golpea y da forma a la roca. 

Sutilmente me abrazo con la luna
cuando mis soles pasean otros cielos
entono como búho nocturno mis desvelos
renegando con firmeza mi fortuna. 

“¡Cómo desearía ser mas bien paloma!”
A la que todos y por todo aman
blancura de plumas, belleza en su canto
visión que inspira a creer en lo santo. 

Mas yo me he negado a ser definida
con voces y verbos que rimen con blanco
pues no soy oveja y no creo tanto 
libre es mi mente y también lo es mi canto.

Libre es mi mente también lo es mi canto.

Sueños de niña

Me han obligado a ser niña
para salvar en mi
todo lo creativo
para poder romper barreras
y soñar sueños de niña.
Esos sueños de heroínas
invencibles y eternas.

Me han obligado a ser niña
para volver a mirar
y no ver la malicia
que me rodea.
Para confiar inocentemente.
Para entender que es un arte
llegar a ser humano
y creer que el amor posee
suficiente poder para pintar
un nuevo mundo.

Leah del Marr

Sueños de heroínas invensibles y eternas.

ESTACIONES

Si me tocara partir en un día de verano
adornen mi cabellera con bellas flores del prado.
Dibujen una paloma en mi ataúd barnizado,
sirvan miel de azahar y queso pausterizado.

Ahora…
Si fuera en invierno cuando llegue mi partida
no permitan que el mal tiempo congele mi despedida.
Versos, canciones, bebida,
chocolates y comida.
¡¡¡Que nadie llore mi muerte pues supe vivir mi vida!!!

Mas si es en primavera cuando mi barca navega…
Que una corona de rosas adorne mi cabecera.
El cortejo me pasée por el río y su ribera
luego rieguen mis cenizas
arriba, en la cordillera.

Y si el otoño
que es sueño de árboles, flores y grama
se convierte en la estación
en que se enfríe mi cama.
¡¡¡Que el poderoso fantasma
de mi alma de poeta
pueda escribir nuevos versos
usando hojas por letras!!!

Leah del Marr
Puerto Rico
Derechos reservados de autor

¡¡¡Que nadie llore mi muerte, pues supe vivir mi vida!!!

DÍAS HUECOS

Tu intangible recuerdo

me provoca

se enardece mi piel

que te desea.

Constante pasión

que me instiga

deambular la distancia

que separa

y perderme en los besos de tu boca.

Mi deseo ferviente

tu presencia exige.

¡Cuento días huecos en lugar de vida!

Gemidos de la noche

la aurora llora

y mi cuerpo cubierto de rocío

perece de pasiones cada día.

¡Cuántas noches en desvelos por soñarme, entregada a la fuerza de tu vientre!

Hacia tus brazos corren mis pasos sin orgullo.

En la esperanza de volver a verte

me construyo.

BESO DE LUNA

Cuando miro tu rostro yo te imagino
deshojando mis horas, pasión de luna
alargando la noche, incitandos los mares
alterando su calma a inquietas olas.

Esclarecida mi alma cual alba niña
se viste con encajes de nubes blancas
ciñiendo con tus manos al sol naciente
vas incendiando montes en tibia llama.

Piel sobre piel, beso de luna
suave caricia, labios de plata
fulgor de estrellas, noche en destellos
lunas y soles, sensual desuello.

Leah del Marr
Puerto Rico


Piel sobre piel, beso de luna

La niña que murió de amor

La niña murió en su cama 
a las tres de la mañana. 
Su cuerpo se hizo de mármol 
se congeló su pijama.
Sus ojos ya no se abrieron 
a la claridad del alba 
y menos aún se oyeron 
las notas en su guitarra.

Su voz de calandria triste 
para siempre silenciada.
Su hermosura natural 
y la ilusión que tenía…
todo había terminado 
en ese funesto día.

También se apagó la luna 
y la luz de las estrellas
se ocultó tras blancas nubes
a llorar la muerte de ella…
Su madre perdió su mente
no pudo ser consolada. 
En la capilla del pueblo
sonaron tres campanadas.

Cuando el sarmiento brotó 
sus zarcillos enroscados.
La niña yacía en paz
en un cajón barnizado. 
Parecía que dormía 
bajo los rayos del sol
su cabellera adornada
con abetos y una flor.

Un ave cantaba nanas
y se le unió un ruiseñor
mas una blanca paloma 
en sus alas la arrulló.
Entre los tres la llevaron
al hogar del buen Señor.
La niña de doce abriles
que quiso morir de amor.

La niña murió en su cama
a las tres de la mañana